Me propuse un reto personal, es una tontería, pero quería hacer una salsa para pasta que no llevase ajo y cebolla, que son mis básicos, a ver si era capaz, me salió esta, muy fácil, muy rápida, y ¡muy rica!
- pimiento rojo (medio)
- una zanahoria
- un tomate deshidratado conservado en aceite
- sal
- pimienta
- agua
- aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
Picar el pimiento fino y echar en una cacerola con una base de aceite caliente, dejar que se vaya haciendo a fuego medio. Rallar la zanahoria y añadirla al pimiento cuando este ya esté bastante cocinado, mantener a fuego medio revolviendo de vez en cuando.
Cortar el tomate seco en trocitos muy pequeños. Cuando la zanahoria y el pimiento estén ya hechos, salpimentar, echar medio vasito de agua, un chorrito de aceite y los trozos de tomate, triturar ligeramente con la batidora, dejar un par de minutos a fuego suave.
Observaciones:
Una salsa diferente, con un color vistoso, nada fuerte pero con sabor que pega estupendamente con la pasta y me atrevería a decir que también se podría tomar como una simple crema o como un paté untado en pan.




